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Patrimonio Cultural Inmaterial de la Sierra de Albarracín

Los Mayos de Calomarde

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Reproducimos a continuación un artículo de Manuel Cebollada Agudo incluido en su libro “Calomarde: Historia, formas de vida, arte y paisajes de un pueblo de la Sierra de Albarracín”, Mira editores, S.A., Marzo 1997, I.S.B.N.: 84-88688-43-1.

Una panacea del conglomerado de tradiciones es la que se celebraba hasta hace pocos años en la noche del 30 de Abril cumplido, llamada de Los Mayos. Profundizando y consultando en sus orígenes, varios autores y estudiosos coinciden en su procedencia, entre ellos Peyrolón. Mayo y Maya son el galán y la dama. Mayo se le denomina al tronco de un chopo, álamo o pino que se coloca en el centro de la plaza del pueblo y en el que en su parte superior se cuelgan pollos, jamones, chorizos u otras prendas, dependiendo del lugar, adonde se encaraman las gentes, y la persona más habilidosa, al llegar a la zona más elevada, se hace dueño de dichos artículos. Como detalle perverso, el citado madero “Mayo” se impregna con jabón o grasa para que el escalador de turno no se lo encuentre fácil.

En el calendario gregoriano, que nosotros usamos, también se le denomina con ese nombre al quinto mes del año.

Los romanos consagraban este mes a los mayores (majares), y el mes de Junio a los jóvenes (juniores). Los fenicios celebraban sus fiestas, la mayumea. La diosa Maya, que es madre de la naturaleza (llamada también Flora), desempeña un papel predominante en todas las mitologías antiguas.

Casi todos los pueblos han rendido merecido homenaje a la hermosura de la mujer.

Los griegos galanteaban a sus queridas, adornando durante la noche las puertas y ventanas con guirnaldas de ramas y flores, fijaban en las calles carteles con versos amorosos, elogiando sus encantos; al romper el día entonaban, junto a sus puertas o bajo sus ventanas, al son de la lira, hermosas canciones.

Los romanos también celebraban la Mayumea en honor de la diosa Flora el primer día de Mayo. El emperador Claudia, probablemente, las tomó de los griegos.

Los israelitas adornaron con flores y ramos la entrada del Tabernáculo y la casa del sacerdote Aarón, y su vara florida se guardaba en el Sancta Sanctorum.

De unos y otros copiamos los cristianos y hoy día se siguen haciendo grandes ofrendas de flores a la Virgen como ocurre el día 12 de Octubre en la plaza del Pilar de Zaragoza.

De todo lo dicho se puede deducir que estos Mayos celebrados en la Sierra de Albarracín son continuación de aquellos mismos que celebraron griegos y romanos y que se han venido sucediendo de generación en generación.

La duración de estas fiestas comienza con el 30 de “Abril cumplido” hasta el 24 de ‘Junio, celebración de San Juan, fecha en la que el Mayo pone la enramada a su amada. Ésta consiste en adornar con verdes ramas de pino, sabina o sarga y flores las rejas y balconotes de la Maya, siempre durante la noche, con el mayor sigilo. En este día, al amanecer en Calomarde, todas y todos acudían al río y sus fuentes para tomar la sanjuanada que no es otra cosa que lavarse la cara y manos con el agüita fresca pues limpia para todo el año. Enseguida acuden, recorriendo las calles, a contemplar las variadas enramadas a cual más bonita; también los hay entre los Mayos alguno que no destaca por su elegancia y tiene la originalidad de suspender calabazas y otras excentricidades.

No siempre el final era el apetecible, pues la Maya tiene el recurso de protesta si no está de acuerdo con su pretendiente, y consiste en llevar el mantón al revés al día siguiente al acudir a Misa.

Siguiendo con los Mayos de la Sierra, en el ensalzamiento de la mujer diremos que son canciones escritas en cuartetos, que la letra según el pueblo de donde proceda tiene variantes, pero todo se reduce a elogiar la belleza de la mujer deslizando su narración de cabeza a pies, la mayoría a ritmo de jota. Por falta de personal en estos últimos 20 años ya no se cantan en todos los pueblos, pero si alguien desea escucharlos que no falte a la cita en Albarracín el 30 del Abril cumplido a las 12 de la noche.

Reproducimos aquí los del pueblo que nos ocupa, tomados del Instituto de Estudios Turolenses que a la vez los recopiló de gentes de este lugar, y a los que añadimos un cuarteto más, no reflejado en la Edición.

LOS MAYOS DE CALOMARDE

Ya estamos a treinta
del Abril cumplido
y alegraos damas
que Mayo ha venido.

Si ha venido Mayo
bien ven ido sea
regando cañadas
casando doncellas.

A cantarte el Mayo
salada venimos
y para cantarlo
licencia pedimos.

Como no contestas
ni nos dices nada
será que tenemos
la licencia dada.

Ése es tu cabello
y es de oro madeja
y con él adornas
tu linda cabeza.

Tu frente espaciosa
y es campo de guerra
donde Alfonso XIII
plantó su bandera.

Y ésas tus dos cejas
y un poco arqueadas
son arcos del cielo
y el cielo es tu cara.

Ésos son tus ojos
son dos luces claras
que alumbran de noche
a mis esperanzas.

Tu nariz aguda
y es filo de espada
y a los corazones
sin sentir los pasa.

Y ésas tus mejillas
tan recoloradas
parecen dos rosas
en Abril criadas.

Tu boca es la cárcel
tus dientes cadenas
con esas palabras
presto estoy en ellas.

Y ese hoyo que llevas
en esa barbilla
y ha de ser sepulcro
para el alma mía.

Y ésa es tu garganta
tan clara y tan bella
que el agua que bebes
toda se clarea.

Y ésas tus orejas
con ricos pendientes
parecen campanas
que llaman la gente.

Y ésos tus dos hombros
son dos escaleras
pa subir al cielo
y bajar por ellas.

Y ésos tus diez dedos
cargados de anillos
para mis prisiones
cadenas y grillos.

Y ésos tus dos pechos
son dos fuentes claras
donde yo bebiese
si usted me dejara.

Tu cintura un junco
criado en el agua
todos van a verla
como es tan delgada

Ya vamos llegando
y a partes secretas
donde yo no puedo
dar señales ciertas.

Y ésas tus dos piernas
y un poco arqueadas
de arriba son recias
y abajo delgadas.

Ésas tus rodillas
son bulos de plata
donde se sostiene
tu hermosura tanta.

Zapatito verde
media colorada
pequeña es la dama
pero bien pintada.

Ya te hemos cantado
todas tus facciones
na’ más falta El mayo
que te las adorne.

Me ha dejado dicho
que vendrá mañana
a darte los días
de Mayo a la entrada.

Señorita …..
si es de vuestro agrado
Y a …..
recibes de Mayo.

REFERENCIA DE LA FOTOGRAFÍA

Reja casa de Calomarde | Archivo López Segura (I.E.T.)

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Autor: Manuel Matas

Miembro de la Junta Directiva de CECAL

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